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Qué es el síndrome de aplastamiento y por qué es crítico gestionarlo en escenarios de rescate
El doble terremoto que sacudió este miércoles Venezuela ha dejado cientos de edificios colapsados y numerosos rescates de personas que permanecieron atrapadas durante días bajo los escombros. En este tipo de emergencias, los especialistas advierten de un riesgo que puede pasar desapercibido: el síndrome de aplastamiento, una emergencia médica que puede provocar un deterioro repentino incluso después de que la víctima haya sido liberada de debajo de las ruinas.
¿Qué es el síndrome de aplastamiento?
El síndrome de aplastamiento, también conocido históricamente como síndrome de Bywaters o rabdomiólisis traumática, es una complicación grave que aparece cuando una parte del cuerpo permanece comprimida durante un tiempo prolongado bajo grandes pesos, como ocurre tras el colapso de edificios durante un terremoto.
En algunos medios se ha popularizado la expresión ‘muerte sonriente’ para describir este fenómeno, ya que algunas víctimas pueden parecer conscientes, tranquilas e incluso conversar con los rescatistas antes de sufrir un colapso tras ser liberadas, señala la traumatóloga española Inés Moreno Sánchez, conocida en las redes sociales como ‘La traumatóloga geek’, y el farmacéutico Rafael Amaro.
Según explica los especialistas, mientras una extremidad permanece atrapada, el objeto que la comprime actúa como una especie de ‘tapón’. Durante ese tiempo, el músculo lesionado comienza a destruirse y libera grandes cantidades de potasio, ácidos, mioglobina y otros productos celulares. Mientras continúa la compresión, buena parte de estas sustancias permanecen localizadas en la zona lesionada.
El problema aparece cuando el peso se retira de forma brusca. Entonces ese ‘cóctel’ de sustancias entra rápidamente en la circulación sanguínea y alcanza órganos vitales como el corazón y los riñones.
¿Qué peligros lleva?
Uno de los mayores peligros es la hiperpotasemia, es decir, el aumento brusco del potasio en sangre. Los expertos explican que este exceso puede alterar el funcionamiento eléctrico del corazón y provocar arritmias graves o incluso un paro cardíaco pocos minutos después del rescate. Por este motivo, los equipos de emergencias consideran que la extracción de una víctima atrapada durante muchas horas no marca el final del peligro, sino el inicio de una fase crítica del tratamiento.
Otra de las complicaciones más temidas es la lesión renal aguda, que se da cuando la mioglobina liberada por los músculos dañados se acumula en los riñones y dificulta su funcionamiento. Sin un tratamiento adecuado, esta complicación puede aparecer durante las horas o días posteriores al rescate y requerir atención hospitalaria especializada.
Uno de los aspectos que más preocupa a los equipos de rescate es que la víctima puede encontrarse consciente, orientada e incluso afirmar que se siente bien. Sin embargo, esa estabilidad inicial no garantiza que el organismo no vaya a deteriorarse poco después. Por ello, los expertos insisten en que cualquier persona que haya permanecido atrapada bajo un aplastamiento prolongado debe ser evaluada y trasladada obligatoriamente a un hospital, aunque aparentemente no presente lesiones graves.
Cómo debe manejarse un rescate
Los especialistas coinciden en que el tratamiento comienza incluso antes de retirar completamente los escombros. Siempre que sea posible, los equipos sanitarios administran suero salino al 0,9 % por vía intravenosa antes de liberar completamente a la víctima, indica Amaro. El objetivo es aumentar el volumen circulante, diluir las sustancias tóxicas liberadas por el músculo y reducir el riesgo de daño renal y alteraciones cardíacas.
Cuando todavía no han llegado equipos médicos y la persona está consciente, orientada y puede tragar con normalidad, Moreno recomienda ofrecer agua en pequeños sorbos y de forma progresiva, nunca grandes cantidades de golpe. Esta medida no sustituye la atención médica, pero puede contribuir a mantener la hidratación mientras llega la asistencia especializada. Mientras, Daniel Arroyo, analista e instructor de operaciones de emergencias en España, advierte que proporcionar agua sin valorar previamente el estado de la víctima puede no ser la mejor opción. Aunque la hidratación es esencial, debe realizarse con precaución, subraya.
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Los expertos también enfatizan que, siempre que la situación lo permita, la liberación debe realizarse de forma coordinada con personal sanitario para que el tratamiento comience antes de que las toxinas pasen masivamente a la circulación.
Tras el rescate, la víctima debe permanecer monitorizada porque las complicaciones pueden aparecer de forma rápida durante los primeros minutos u horas. Si pierde la consciencia o deja de respirar, debe iniciarse inmediatamente la reanimación cardiopulmonar siguiendo los protocolos de emergencias.
La regla de oro
Los expertos coinciden en que la clave para mejorar la supervivencia consiste en identificar precozmente el síndrome de aplastamiento, evitar medicamentos que puedan empeorar el daño renal y trasladar siempre a la víctima a un centro hospitalario, incluso cuando aparentemente se encuentre estable.
La experiencia acumulada en grandes terremotos demuestra que sobrevivir al derrumbe no siempre significa haber superado el peligro. En muchos casos, el éxito del rescate depende también del tratamiento médico que comienza en los primeros minutos tras la liberación.
Fuente: RT
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