INTERNACIONALES
Alto al fuego no resuelve bloqueo: más de 800 buques siguen atrapados en Ormuz
El bloqueo del Estrecho de Ormuz durante la guerra con Irán se convirtió en el principal quebradero de cabeza global, al interrumpir el paso de buques que transportan aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL).
Con el anuncio del alto el fuego de dos semanas acordado entre Washington y Teherán, todas las miradas se centran ahora en este enclave estratégico. Se abre una ventana de 14 días para que los casi mil buques atrapados en el Golfo Pérsico intenten cruzar el estrecho y el comercio marítimo mundial aspire a una cierta normalización tras seis semanas de parálisis e incertidumbre.
Sin embargo, en las últimas horas Irán volvió a cerrar el estrecho, dado que Israel ha continuado bombardeos contra Líbano.
Los armadores analizan con urgencia los detalles del acuerdo, que podría permitir la salida de más de 800 buques que llevan más de un mes a la deriva. Durante este tiempo, las tripulaciones han enfrentado un dilema constante: esperar indefinidamente o arriesgar un ataque al intentar cruzar sin la aprobación de las fuerzas iraníes. Las aseguradoras elevaron las primas de riesgo de guerra a niveles prohibitivos, lo que redujo el tráfico a un goteo. Solo en los últimos días Teherán autorizó el paso de algunos buques de países considerados “no hostiles” (como China, Irak o Pakistán) o de otras naciones que aceptaron pagar elevados peajes.
Los detalles clave del pacto siguen siendo ambiguos. Irán afirma que se había acordado un paso seguro de dos semanas coordinado con sus fuerzas armadas y sujeto a “limitaciones técnicas”. Por su parte, el presidente Donald Trump anunció una “apertura completa, inmediata y segura” del estrecho. Tampoco está claro si se mantendrán los peajes que Teherán ha cobrado durante el conflicto (que en algunos casos alcanzaron los dos millones de dólares por buque). Trump señaló en redes sociales que Estados Unidos “ayudará con la acumulación de tráfico” y mantendrá presencia en la zona para garantizar un flujo fluido. Sin embargo, persisten las dudas tras las imágenes de petroleros incendiados vistas en las últimas semanas.
Para los armadores, estas noticias generan un optimismo cauteloso. La Asociación Japonesa de Armadores ha indicado que verificará los términos del acuerdo, mientras que la mayoría del sector advierte que se necesita mayor claridad antes de reanudar los movimientos. Incluso en el mejor escenario, la normalización llevará tiempo. En condiciones de paz transitan unos 135 buques al día, una cifra que se ha desplomado durante el conflicto.
No se reanudan los flujos marítimos mundiales en 24 horas”, explica Jennifer Parker, profesora adjunta del Instituto de Defensa y Seguridad de la Universidad de Australia Occidental, en declaraciones a Bloomberg. “Armadores, aseguradoras y tripulaciones deben convencerse de que el riesgo ha disminuido de verdad, y no solo se ha suspendido temporalmente”.
Los buques energéticos representan una parte importante de la flota atrapada, según datos de Kpler: 426 petroleros (crudo y combustibles limpios), 34 buques de gas licuado de petróleo (GLP) y 19 de GNL. El resto transporta mercancías secas, productos agrícolas, metales o contenedores. Se estima que alrededor de 20.000 tripulantes permanecen varados a bordo.
Los analistas coinciden en que la vuelta a la normalidad será lenta. Los estrategas de Société Générale señalan que el movimiento de buques cisterna se verá afectado por posibles daños en puertos, buques hundidos, altos costes de seguros de guerra y medidas de seguridad adicionales. Solo gestionar la actual “cola” de buques requeriría unas dos semanas una vez restablecida la seguridad. Las refinerías asiáticas también tardarán en reajustarse por cambios en la composición del crudo y revisiones técnicas.
Incluso en un plazo de dos semanas, esperamos que la actividad se reanude de forma gradual, no de golpe”, apunta Lewis Hart, responsable del sector marítimo en Asia de Willis Towers Watson.
La evolución de los precios del petróleo y el gas dependerá directamente de que se recupere el tráfico por Ormuz. “El acuerdo parece frágil, especialmente si se permite a Irán seguir cobrando tasas”, advierte Asger Wilhelm Dalsjö, analista de Danske Bank. Michael Pfister, de Commerzbank Research, coincide en que muchos aspectos siguen sin aclararse, especialmente la gestión del tránsito y la rapidez con la que se reanudarán los envíos de energía desde Oriente Medio.
A más largo plazo, Matt Gertken, de BCA Research, advierte que “EE.UU. no puede aceptar el control iraní de Ormuz de forma indefinida” y que persisten cuestiones sin resolver, como los 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido pendientes. “La incertidumbre continuará y el conflicto podría reanudarse”, señala.
Los operadores seguirán de cerca los primeros movimientos. A primera hora de este miércoles, casi un millar de buques esperaban a ambos lados del estrecho, concentrados cerca de Dubái y Khor Fakkan. Ya se han registrado los primeros intentos de tránsito: dos buques navegan en pareja hacia las islas iraníes de Larak y Qeshm. Uno es el petrolero iraní Tour 2 (Suezmax sancionado por EE.UU.). Junto a él viaja el granelero griego NJ Earth, cuyo historial sugiere posibles maniobras de ocultación de ubicación o interferencias electrónicas.
Los buques de GNL serán objeto de especial atención, ya que ninguno cargado había logrado cruzar desde el inicio de la guerra y un intento reciente de gas catarí terminó en retirada.
Se trata del primer día de un alto el fuego provisional. El mercado reacciona con cautela: el desatascamiento de Ormuz es clave para evitar mayores daños económicos, pero la fragilidad del acuerdo y las discrepancias entre ambas partes mantienen la incertidumbre.
Fuente: Versión Final
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