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Caso Ueno Bank: ¿cómo un conglomerado empresarial sacudió a Paraguay?
Durante últimos años, Ueno Bank fue presentado como uno de los emblemas de la transformación del sistema financiero paraguayo: una entidad que apostó por la digitalización, amplió rápidamente su presencia y se convirtió en uno de los principales bancos del país. Su expansión coincidió con el aumento de los depósitos del sector público y la consolidación de un conglomerado empresarial con intereses en distintos sectores de la economía.
Sin embargo, detrás de esa historia de desarrollo acelerado se acumulaban interrogantes sobre las operaciones de la entidad, sus vínculos con otras empresas del grupo y el papel de los recursos estatales en su ampliación. La intervención del Banco Central del Paraguay (BCP), que dejó a millones de personas sin acceso a sus ahorros, puso fin a aquella narrativa de éxito y abrió preguntas sobre cómo se construyó el ascenso de Ueno y qué había detrás de su modelo de negocio.
La crisis que sacudió a Paraguay y provocó que unos tres millones de personas se quedaran sin acceso a sus ahorros esconde una historia de crecimiento acelerado, expansión empresarial y vínculos con el Estado que se remonta a finales de 2021. En ese entonces, la financiera paraguaya El Comercio fue absorbida por un conglomerado que pronto sería conocido como Grupo Vázquez, presidido por Miguel Vázquez. La empresa cambió su denominación para dar inicio a la Financiera Ueno.
Bajo la nueva administración, Carlos Carvallo, quien dirigiría posteriormente el Banco Central del Paraguay (BCP), fue designado presidente de Ueno y comenzó el proceso para que eventualmente se convirtiera en un banco.
Salto histórico
Al año siguiente, el Grupo Vázquez estructuró un ecosistema para administrar carteras crediticias a través de la absorción o la creación de firmas y organizaciones, entre ellas la Red Digital de Procesamiento. Para finales del año, la digitalización de sus servicios estaba a la vanguardia del país sudamericano y el grupo cerró el año con un total de 15 empresas.
Tras la campaña y la asunción a la presidencia de Santiago Peña en 2023, Carvallo llegó a la cabeza del BCP, aprobó la transformación de Financiera Ueno en Ueno Bank y, posteriormente, en junio de 2024, aprobó también la absorción del histórico Visión Banco, que contaba con activos valorados en 1.133 millones de dólares, frente a los 360 millones de Ueno. Así, la fusión abarcó una cartera de 1,5 millones de clientes.
Bajo el Gobierno de Peña, Ueno Bank incrementó considerablemente los depósitos procedentes del sector público. Según documentos oficiales analizados por ABC Color, al cierre de marzo de 2026 la entidad custodiaba unos 806 millones de dólares en recursos públicos, incluidos fondos del Instituto de Previsión Social (IPS). La cifra corresponde a depósitos en el banco y no debe confundirse con contratos estatales adjudicados a otras empresas del Grupo Vázquez, que constituyen una categoría distinta. Esto sin contar los múltiples contratos con el Estado otorgados a otras empresas del conglomerado, todo ello con Ueno Bank como su más reluciente insignia.
El esquema de trabajo
Las primeras notificaciones por exceder los límites legales llegaron en 2025 y pusieron la lupa sobre las operaciones de Ueno Bank con empresas vinculadas con el grupo. Para septiembre, el banco contaba con 36,4 millones de dólares en fondos públicos, incluidos ya los del Instituto de Previsión Social, que administra los seguros sociales de los trabajadores del sector formal y de los jubilados del país.
De acuerdo con la investigación periodística, el consorcio inició entonces un proceso de desvinculación de firmas, transfiriendo acciones de sus empresas a personas como extrabajadores del banco o exmiembros de su círculo ejecutivo, maniobra que no tuvo éxito tras ser juzgada posteriormente. El banco otorgó entonces préstamos por decenas de millones de dólares a estas empresas.
Un mes más tarde, el dinero de las arcas públicas en la entidad ya alcanzaba los 100 millones de dólares y seguía concediendo nuevos créditos a compañías presuntamente desvinculadas del grupo «a una sola firma», «sin garantía legal» y fuera de los «parámetros prudenciales».
Este esquema de acumulación de depósitos públicos y préstamo de decenas de millones a sociedades afines continuaría, al menos, hasta abril de 2026, según lo documentado por periodistas locales.
Intervención del Congreso
A principios de 2026 empiezan a llegar regularmente notificaciones de excesos por parte del BCP. Luego de reiterados sobregiros y llamadas de atención, en abril recibe una notificación formal y, al mes siguiente, entra en escena la Intendencia de Supervisión de Entidades Financieras Sistémicas (EFS), que remite memorandos al banco. Este se justifica alegando que las discrepancias corresponden a empresas desvinculadas.
En junio, la EFS confirma que las supuestas firmas desvinculadas continúan ligadas al banco e inicia la revisión de todas sus operaciones desde setiembre de 2025.
El Senado toma medidas en el caso en septiembre de 2026, al aprobar una solicitud de informe al BCP sobre los límites crediticios de Ueno Bank, lo que deriva en la apertura de un sumario administrativo contra la entidad y sus directivos, bajo la presión del Congreso. En respuesta, los directivos de la entidad bancaria modificaron la composición accionaria de dos de sus compañías para evitar que ese capital restara en el cálculo oficial de su solvencia.
Finalmente, el BCP constató técnicamente que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50 % del mínimo exigido legalmente, y cortó por lo sano: inició el procedimiento de resolución e intervención. Esto implica congelar las operaciones para proteger a los ahorristas, activar la garantía de depósitos y organizar una salida ordenada.
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Los documentos internos de la investigación revelan que hasta agosto de este año, Ueno Bank había captado unos 850 millones de dólares del sector público y del fondo de jubilaciones del sistema previsional.
Pasada la noche del jueves, los ahorristas del extinto banco comenzaron a reportar las primeras reposiciones de dinero del fondo de garantías. Los clientes de Ueno con depósitos de 10 millones de guaraníes (poco más de 1.600 dólares) o menos, que no tengan deudas con la entidad y que tengan cuentas habilitadas en otros bancos o financieras del país, ya cuentan con una plataforma puesta en funcionamiento por la banca matriz.
La ley cubre el adelanto de hasta 40 salarios mínimos a través del fondo de garantías y el límite legal de cobertura es de 75 salarios mínimos, pero el regulador determinó priorizar el abono a los ahorristas con menores sumas.
Fuente: RT
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