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El Congreso de Perú decide mañana el futuro del presidente interino, José Jerí
El presidente interino de Perú, José Jerí, podría ser removido de su cargo este martes 17 de febrero. Para esta fecha, el Congreso convocó a un Pleno extraordinario para debatir siete mociones de censura en su contra, en un contexto marcado por escándalos, investigaciones fiscales y crecientes presiones políticas a menos de dos meses de las elecciones generales.
El origen de la crisis radica en reuniones no registradas de Jerí con empresarios chinos vinculados a contratos estatales, contrataciones cuestionadas en Palacio y el uso controvertido de su despacho congresal tras asumir la jefatura del Ejecutivo.
Aunque el propio mandatario sostiene que la vía adecuada sería la vacancia, diversos legisladores insisten en que procede la censura. Esto se debe a una particularidad del sistema peruano: como Jerí ostenta la presidencia solo por ser el titular del Parlamento, si pierde el cargo en el Congreso, pierde automáticamente el mando del país.
En esa línea, la sesión del Pleno extraordinario se anticipa como un hito institucional, con desenlace incierto, precedentes y consecuencias inmediatas para la presidencia. Todo ello sumado a un escenario crítico: Perú, un país que ha tenido siete mandatarios en menos de una década, enfrenta una nueva transición de poder a menos de dos meses de las elecciones generales.
El razonamiento detrás de la presentación de mociones de censura contra José Jerí parte de que no fue elegido por voto popular para este cargo, sino que asumió la Presidencia de la República tras la vacancia de Dina Boluarte y ante la inexistencia de vicepresidentes.
Considerando dicha secuencia, censurarlo como titular de la Mesa Directiva obliga a elegir otro representante que, automáticamente, ostentaría la banda presidencial. Este mecanismo de control político, a diferencia de la vacancia, requiere solo mayoría simple, calculada sobre los congresistas presentes y habilitados en la sesión. De aprobarse, inmediatamente se debe elegir al sucesor de José Jerí, quien, en consecuencia, asumirá la Presidencia de la República.
Existe la posibilidad de que, antes de la votación de censura, algún congresista plantee una cuestión previa para suspender el debate y priorizar la moción de vacancia. Aunque el titular del Congreso aseguró que no es posible cambiar la agenda, no hay consenso al respecto.
De admitirse, el Pleno tendría que modificar el orden del día y someter a votación la vacancia por incapacidad moral permanente, una vía que requiere un umbral mucho más alto de votos (87).
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La diferencia es política: la vacancia se percibe como una salida institucional más “limpia”, mientras que la censura es vista por algunos sectores como una maniobra apresurada. En ambos casos, la sucesión sigue el mismo mecanismo parlamentario: elegir a su sucesor.
Otra carta sobre la mesa es la renuncia presidencial. Si Jerí opta por dimitir antes de la votación, la renuncia debe ser aceptada formalmente por el Pleno.
Al igual que en los anteriores casos, se activaría el mismo protocolo de sucesión: el Congreso debe elegir a un nuevo titular de la Mesa Directiva que acepte la Presidencia de la República para completar el periodo de transición hasta las elecciones generales.
En medio de la tensión, dos nombres concentran las miradas para suceder a Jerí en caso de vacancia, censura o renuncia: María del Carmen Alva (Acción Popular) y José María Balcázar (Perú Libre).
María del Carmen Alva, abogada con maestrías en Gerencia Pública y Seguridad Social. Su trayectoria incluye asesorías en el Parlamento y organismos públicos; además, fue presidenta del Congreso entre 2021 y 2022.
José María Balcázar, legislador de Perú Libre y exjuez supremo de Cajamarca, también arrastra un historial controvertido. Destituido del Poder Judicial por anular resoluciones firmes y violar principios jurídicos, fue protagonista de declaraciones polémicas sobre el matrimonio infantil y relaciones sexuales tempranas, postura que le costó el repudio de diversas organizaciones y del Ministerio de la Mujer.
Su eventual ascenso a la presidencia representaría un giro ideológico en la transición. Su perfil genera fuertes resistencias en los sectores moderados y es visto como una opción de alto riesgo para la estabilidad de los mercados en plena campaña electoral.
Fuente: Versión Final
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