REGIONALES
«Chaca» sueña con hacer un Sambil en Las Cumaraguas
Península de Paraguaná.- No hay sueño imposible para un venezolano y eso ha quedado demostrado con todo lo que han logrado, no solo en Venezuela, sino en el mundo: José Álvarez, un paraguanero que vive en Las Cumaraguas, sueña con ofrecer un servicio a la altura del Sambil Paraguaná, por eso entre risas y con mucho entusiasmo día a día muestra su emprendimiento que ha llamado «El Sambil de Chaca».
José, hizo un rancho a orillas de la salina de Las Cumaraguas en la Península de Paraguaná, a pocos metros de la entrada a la playa «Mata Gorda», una de las preferidas en la zona. En el lugar construye una estructura con piedras de sal natural, puso una bandera y todos los días orienta al turista sobre la importancia de la sal natural.
Su sueño es que su emprendimiento sea como el Sambil Paraguaná, un lugar donde consigues todo lo que buscas, te sientes cómodo y seguro. Entre risas lo cuenta, pues su sueño empezó hace apenas seis meses y poco a poco le ha podido ir dando forma.
Actualmente es un camino de piedras donde orienta a los turistas como usar la sal natural, a meterse en las salinas sin cortarse; pero sueña con un lugar que tenga espacios para tomarse fotos y grabar, ofrecer sal procesada artesanalmente y por qué no, comida y traslado a las distintas zonas de Paraguaná.
Tiene 33 años, es nativo de Pueblo Nuevo de Paraguaná, pero desde los 9 años llegó a las salinas de Las Cumaraguas para sacar sal junto a su abuelo. Se convirtió en un hombre trabajador y cree que puede construir algo que le dé más visibilidad a la zona para que puedan invertir y mejorar las condiciones de un lugar tan turístico, pero que tiene tantas necesidades.
«Chaca» como es conocido en el pueblo, casi no duerme. En la madrugada se une a los grupos de salineros para extraer sal, usan cualquier tipo de zapatos, ropa larga y una linterna en la cabeza; llenan sacos y luego las vende para poder tener sus cosas básicas. También pesca, de la misma producción lleva a su casa para el alimento diario y el resto lo comercializa.
En el día es muy común verlo correr de un lado a otro, con una gorra, tapado para cubrirse del sol, con una bota de caucho y una chola remendada, pero no desmaya en su sueño.
Recuerda que ésta zona turística le encanta a todo el que va, ha visto personas de diferentes estados y nacionalidades, situación que lo anima cada día a seguir, pues cree que el turismo puede mejorar las condiciones de todos los que habitan en el pueblo.
Las carencias no faltan, en la zona la comunicación es casi nula, por lo que sus habitantes han tenido que comprar radios para comunicarse de una casa a otra. La mayoría vive en el pueblo, pero viven de la pesca y la extracción de sal natural de las piscinas de Las Cumaraguas; también su economía se basa en los ranchos que han construido a orillas de las playas para atender a los visitantes; en ésta última zona no hay electricidad, ni otro servicio básico, lo que deben resolver día a día con la intención de que quienes los visiten se lleven una buena atención y no solo regresen, sino que inviten a otras familias.
Así como «Chaca» está convencido que la zona puede darles una vida digna, la mayoría cree que mejorando los servicios básicos, como el agua que llega una vez al mes y solo en algunas casas; que el servicio eléctrico llegue a todas las zonas y sea estable; que se instalen antenas de las empresas de comunicaciones para que haya buena señal telefónica; que se mejoren las vías y la señalización; ésto traería consigo un crecimiento sostenido que impulsan quienes viven en la zona.
«No ha dejado de venir gente, esas playas siempre están full. La gente se para y escucha las historias de nuestro pueblo, se toman fotos, graban, compran sus piedras de sal y se comen lo que se vende. Creo que con apoyo podemos salir adelante», dijo.
Chaca, intentó migrar a Ecuador hace unos años, pero por falta de dinero no pudo irse, así que un día decidió poner todo su esfuerzo para vivir del turismo en la zona que Dios le había regalado. «Aquí queremos salir adelante, si progresa nuestro pueblo, progresamos todos», concluyó.
Fuente: Irene Revilla/ Notifalcón
