jueves , 22 febrero 2018

¿Sabes de donde viene la expresión pies de emperatriz china?

Existe una gran diversidad cultural en nuestro planeta, y muchas veces las tradiciones que para algunos resultan normales les parecen a otros algo espantoso, horrible.

Una de estas tradiciones viene de la era imperial China como es el caso de los pies de loto; la historia documenta que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto.

Los datos históricos indican que esta costumbre comenzó en el reino Tang del sur, en Nanking, lugar de fama debido a las bailarinas locales, de pies pequeños y hermosos.

El vendaje de pie  fue practicado primero por la elite de las partes más ricas de China, ya que demostraba que las niñas ricas no estaban sujetas a al trabajo rural.

Esto implicaba que los futuros maridos serían hombres que pudieran permitir que sus mujeres no trabajaran y solo dirigieran los quehaceres domésticos.

Para las mujeres de clases más humildes el tener los pies vendados podía significar un casamiento sumamente ventajoso. Se estima que hacia el siglo XIX el 50% de las mujeres chinas tenía los pies vendados; y dentro de las mujeres altas un 100%.

Encerradas en la habitación, la madre le cortará las uñas de los pies, el momento propicio para la iniciación era revelado tras una consulta astrológica y en el día elegido se ofrecían a los dioses pasteles de arroz para que éstos permitiesen que los pies de su hija fuesen tan suaves como esos pasteles. Desde ese día y durante un periodo comprendido entre seis meses y dos años la hija sentirá un dolor insoportable, hasta que el nervio se muera y deje de sentir ningún tipo de dolor.

Los pies se poníán en remojo con una mezcla de hierbas y sangre animal para eliminar las posibles infecciones de la piel. En ese momento su propia madre le rompía los 4 dedos más pequeños y los aprisionaba contra el talón para luego vendarlos con seda o algodón. Este ritual se repetía cada dos días con vendas limpias y durante 10 años.

Pasados los dos primeros años ambos pies medían aproximadamente 10 centímetros. El dolor no cesaba debido a que cada vez las vendas se ponían más prietas, además de que era muy habitual que el proceso causara graves infecciones.

A pesar de hoy en dia estar prohibida la práctica existen mujeres de avanzada edad que al nacer en zonas más aisladas continuaron con la tradición un periodo más prolongado de tiempo.

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