Hermanos murieron intoxicados tras caer en una fosa de estiércol en EEUU

Tres hermanos que trabajaban en la granja de su familia en el oeste de Ohio, Estados Unidos, estaban haciendo el mantenimiento de una bomba cuando inhalaron los gases y cayeron en un pozo de estiércol.

Su madre los vio inconscientes y sin respuesta el martes y llamó al 911 sobre las 12.30. Todd, de 31 años, Brad, de 35, y Gary, de 37, Wuebker fueron sacados del pozo de estiércol por los socorristas, que incluían un equipo de buceo, después de unos 20 minutos, según WHIO. Fueron trasladados al hospital local Mercer Health, donde murieron.

“Nuestros corazones están con la familia Wuebker. Brad, Gary y Todd Wuebker perdieron la vida haciendo lo que amaban: trabajar en la granja familiar’, dijo Mercer Landmark Inc, donde trabajaban dos de los tres hermanos, en un comunicado el miércoles. “Brad y Gary eran miembros de nuestro equipo y tenían una ética de trabajo sin igual”.

Los abonos de las fosas de estiércol pueden emitir gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno, el metano, el monóxido de carbono y el amoníaco, según informó People basándose en la Base de Datos Nacional de Seguridad Agrícola (NASD).

«Trate siempre una fosa como si fuera una trampa mortal y tome las precauciones necesarias para protegerse a sí mismo y a los demás si es necesario entrar en ella», afirma el sitio web de la NASD.

Las fosas de estiércol son habituales en las grandes explotaciones ganaderas. Se utilizan para almacenar los residuos antes de convertirlos en abono para los campos.

Según la Extensión de la Universidad Estatal de Ohio, los humos de los pozos de estiércol requieren que las personas que trabajan cerca de ellos usen máscaras porque pueden provocar dolores de cabeza, mareos, problemas respiratorios y la muerte.

En 2017, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron 416 muertes de agricultores por lesiones relacionadas con el trabajo.

El estiércol generado en los sistemas ganaderos puede provocar impactos ambientales negativos si no existe un control en el almacenamiento, el transporte o la aplicación, debido a la emisión de gases contaminantes hacia la atmósfera.

En EE.UU. hay legislaciones específicas para el manejo y el depósito de los excrementos de animales que impacten en cuerpos de agua, suelo y atmósfera, las cuales son supervisadas y certificadas por la agencia de protección ambiental (EPA). En Canadá las regulaciones para el manejo y depósito de excretas animales no son menos rigurosas.

En Argentina, Chile, Colombia y México, la regulación y vigilancia gubernamental sobre el uso y manejo de excretas animales es escasa y confusa, ya que sólo se especifican ciertas normas sobre descargas de contaminantes al agua, restando importancia a las emisiones a la atmósfera y suelo, y sin especificaciones claras relacionadas con excretas de ganado.

Fuente: Clarin