Entró en una página para adultos y terminó extorsionado desde una cárcel

Cuando iba camino a realizar el giro de 550.000 pesos que todavía debía por ser extorsionado, un hombre decidió cambiar de rumbo. En lugar de pagarles a los delincuentes, se dirigió a las instalaciones del Gaula de la Policía Metropolitana de Bogotá para pedir ayuda.

¿Pero en qué momento este hombre, un esposo y padre de familia, dueño de una latonería en Bosa Carbonel, resultó envuelto en esta situación?

Todo comenzó cuando ingresó a una página de internet para adultos, semanas antes. Allí, para poder adquirir un supuesto servicio sexual, suministró su número celular. Posteriormente, pagó una suma de dinero. Lo contactaron y empezó una serie de conversaciones con una supuesta joven.

La confianza aumentaba y el hombre cambió su foto de perfil, poniendo una suya con su esposa y su hija. Este fue un gran error. La persona al otro lado del chat, que ya había guardado la foto de su víctima, tomó un pantallazo de la nueva imagen y las usó para intimidar al latonero.

“Esta persona con la que hablaba por chat empieza a hacer una serie de amenazas en relación a una foto que ella toma del perfil de la víctima. Además, le hace un montaje que dice que es un violador y un pedófilo. Luego lo amenaza, dice que va a hacer público en redes sociales y en el lugar de trabajo y a su esposa e hija”, explica un investigador del Gaula de la Mebog que recibió la denuncia el pasado primero de julio.

El hombre extorsionado que puso la denuncia estaba asustado, y le explicó rápidamente lo que había ocurrido a los detectives que recibieron el caso. Tenía afán, había quedado de hacer un giro por Efecty de 550.000 pesos. La suma total de la extorsión era de 600.000 dólares, pero él ya había enviado 50.000 dólares.

Los delincuentes sabían no solo de la existencia de su esposa e hija, sino de la latonería. Había alguien cerca. De hecho, en la primera entrega de dinero, la persona que lo estaba intimidando le escribió que la plata la había retirado en una oficina también de la localidad de Bosa.

Una hora después de radicada la denuncia, unidades del Gaula de la Policía Metropolitana ya tenía montado un plan de acompañamiento a este hombre para capturar al responsable.  Le indicaron dónde tenía que hacer la consignación, tenían hombres encubiertos en la oficina donde se había retirado la primera entrega, y acompañaron al hombre extorsionado.

“Eso es de inmediato, él nos dice y empezamos los actos urgentes. Tardamos una hora en ir al lugar. Allá llega a hacer el retiro una femenina, ella ya había hecho el primer cobro de los 50 mil pesos. Se prestaba para cobrar el dinero, porque las extorsiones las hacía una persona que estaba en un centro carcelario”, añadió el detective.

¿Quién es la capturada?

La joven de 19 años que se detuvo no opuso resistencia al procedimiento. Sabía por qué la estaban esposando. Ella tenía un contacto estrecho con una persona que está en prisión, y quien era la que se hacía pasar por una dama de compañía.

No tenía empleo, no estaba estudiando y, al parecer, vio en esta oportunidad una fácil manera de encontrar dinero. La mujer tampoco tenía antecedentes y fue cobijada por un juez de control de garantías con medida de aseguramiento domiciliaria.

Ella se convirtió en una pieza clave para desmantelar la banda detrás de este caso y posiblemente de otros de extorsión a través de internet. Aún no se ha podido determinar en qué prisión se encuentra la persona que fingía ser una dama de compañía. Sin embargo, la investigación va avanzada, y se espera que pronto se esclarezca lo ocurrido.

Fuente: El Nacional