“El Gato”, asesino de Mónica Spear, su historia y la confesión sin “arrepentimiento” que se llevó a la tumba (Video

El pasado seis de enero se cumplieron seis años de un asesinato que conmocionó a Venezuela, específicamente en la carretera de Puerto Cabello estado Carabobo, publica La Patilla.

Sería en el año 2014 cuando Mónica Spear y su esposo Henry Thomas Berry fueron vilmente asesinados frente a su hija por un grupo de delincuentes de carretera cuando regresaban de unas vacaciones del estado Apure.

Para entonces, la modelo y actriz venezolana visitaba la nación luego de un avasallante éxito en el mercado internacional para realizar el rodaje de un cortometraje sobre violencia intrafamiliar, lo cual significaría su primera aparición en el cine.

Las principales portadas nacionales de medios digitales e impresos reflejaban con gran revuelo la información, que generó grandes denuncias hasta instancias internacionales.

Ahora luego de todo este tiempo, se ha hecho público que el responsable del crimen, Gerardo Contreras (25), falleció por causa de tuberculosis y con él y una historia de dolor, que se lleva a la tumba.

Este sujeto, quien en varias oportunidades logró dar entrevistas y manifestar “no tener arrepentimiento” del suceso, pagaba una condena de 26 años de prisión en la cárcel el Dorado, misma en donde han perdido la vida varios reclusos.

“No me arrepiento algún día saldré de la cárcel”, fue una de las frases más recordadas de alias “El Gato”.

Sobre Spears, Contreras confesó que disparó por la presión que se generó durante el robo, ocasionada según su relató por un gruero que asistía a la artista luego de la trampa montada en su contra.

“Si el gruero no se detona nosotros nos vamos relajados”, agregó para entonces.

Lo más tormentoso y que la opinión pública no olvida, fue que durante las confesiones de Contreras, cuando mostró siempre una sonrisa cínica que reflejaba el prontuario delictivo que ya tenía desde hace largo tiempo.

Por este hecho, también fueron responsabilizados José Ferreira, Jean Carlos Colina y Nelfred Jiménez.

 

 

 

Fuente: La Patilla