Aguinaldos quedaron para la comida y completar la lista escolar

Las tradicionales compras en vísperas de la Navidad se ven más ajustadas este año. La hiperinflación, la devaluación continua del bolívar y el auge de la dolarización en todos los aspectos del día a día, le siguen pasando factura al bolsillo de los zulianos, reseña el diario Panorama.

Consultados por este diario, en las inmediaciones del casco central de Maracaibo, la mayoría de los ciudadanos confirmó el “apretado” presupuesto con el que viven las familias y que los ingresos que le llegan a sus manos se van a dos áreas: comida o terminar de adquirir los útiles y así completar la lista escolar de sus hijos.

Muchos señalaron que en esta temporada decembrina debieron sacrificar la tradicional compra de adornos navideños, estrenos de ropa o pintura para llevar la comida de la semana al hogar.

“Aproveche el pago de los aguinaldos para comprar los libros y el uniforme que le hacía falta a mi hijo, es la única oportunidad que tengo para hacerlo. Los estrenos y adornos pasaron a segundo plano”, expresó Rina Galue, ama de casa y desde la avenida Libertador, en el casco central.

“Mi prioridad ahorita es la comida y más con estos precios que suben todos los días. Otro dolor de cabeza para mí es que todo está dolarizado y yo gano son bolívares. Con cada quincena trato de ahorrar algo para la ropa y estrenos de mis hijos, pero es sumamente difícil”, también relató Jackeline Montero, ama de casa.

Los altos precios de la ropa y calzado tienen a más de uno con las manos en la cabeza. “Es casi imposible comprarse un par de zapatos si cuestan más de 1.000.000 de bolívares o 40 dólares. Creo que este diciembre no estrenaré nada nuevo. Trataremos en familia de tener una modesta cena de navideña y esperar que el año que viene la situación mejore”, señaló Rodolfo Rosales, un docente de 45 años.

Desde el sector comercial la situación luce también desalentadora por las bajas compras, la falta de inventarios, los problemas de la electricidad y falta de conectividad de los puntos de ventas por la inestabilidad del internet. Todos los vendedores y dueños insistieron que estos inconvenientes lo que generan son pérdidas.

“Desde hace un año no cuento con un punto de venta. Se robaron los cables de Cantv y hasta ahí funcionaron. Tener que pagar un 10% para uno ‘prestado’, no es factible para nadie. Ya agote todas las vías para que repararan el cableado telefónico y aún estoy esperando una respuesta”, declaró Francisco Martínez, dueño de una tienda con más de 45 años de existencia.

Aseveró que en “la región se han ido muchos proveedores, y el comerciante busca renovar su inventario como sea pero es difícil. Ofrecemos lo que podamos conseguir, aunque a veces la calidad es baja si se compara con los productos de años anteriores”.

El fenómeno de dolarización y el precio de artículos en la divisa norteamericana aleja a más de uno cuando ingresan a los establecimientos.

“Intente comprarle un carrito eléctrico a mi hijo, pero me exigían 30 dólares, o en bolívares al cambio. Esto es una locura y lo peor es que los precios varían cada 24 horas”, contó Fernando Velazco, un padre con dos hijos.

Velazco optó por la compra de un pequeño cuatro artesanal para su hijo en 100 mil bolívares (en casi $ 3).

Las ventas en los negocios desde ya se perfilan poco prometedoras. “Hasta el momento no he contado con ganancias comparadas con la de otros año. Mi alquiler es cobrado en dólares, y aún no alcanzo los números para pagar este mes (noviembre) porque las ventas están por el suelo. No sé cómo haré en diciembre”, explicó Beatriz Fuenmayor, quien agregó que esta temporada hace enormes esfuerzos para mantener su local abierto.

Otra cara si muestran las farmacias y tiendas de maquillaje las cuales pintan un escenario distinto, teniendo una alta frecuencia de visitas.

“Los marabinos quieren asegurar sus medicamentos para lo que resta del año, ya que constantemente elevan sus precios. En el caso de las mujeres el maquillaje no puede faltar en la cartera y es una opción mucho más barata que un estreno de ropa”, manifestó una trabajadora de una farmacia en el centro de la ciudad.

Fuente: Panorama