Le pide la mano a su novia sumergido en un tanque de agua justo antes de morir ahogado

Steven Weber y Kenesha Antoine había viajado de vacaciones a Tanzania y se alojaban en una cabaña sobre el agua, que tenía una habitación hundida en el mar, desde la que se podían ver a través de varias ventanas los numerosos peces que pasaban ventana. Webber aprovechó la oportunidad para pedirle matrimonio pero todo salió mal. El hombre, de Luisiana, se puso unas aletas y unas gafas de bucear, se lanzó al agua y descendió varios metros con una hoja de papel metida en una bolsa de plástico. En la nota decía «No puedo contener la respiración lo suficiente como para decirte todo lo que amo de ti. Pero … ¡Todo lo que amo de ti, amo más cada día!». Después, le dio la vuelta y había otro mensaje: «¿Podrías ser mi esposa? ¿Quieres casarte conmigo?». A continuación sacó del bolsillo una cajita con un anillo. Antoine estaba feliz, no paraba de reír de sorpresa, alegría y emoción. Después Weber comenzó el ascenso a la cabaña pero nunca llegó.

Antoine publicó el vídeo de la petición de mano, pero luego reveló que «nunca salió de las profundidades». «No hay palabras suficientes para honrar al alma hermosa de es Steven Weber. Nunca emergiste de esas profundidades, así que nunca escuchaste mi respuesta. ¡Sí! ¡Si! ¡Un millón de veces, sí, me casaré contigo! Nunca nos pudimos abrazar y celebrar el comienzo del resto de nuestras vidas juntos, ya que el mejor día de nuestras vidas se convirtió en el peor, en el giro más cruel e imaginable del destino. Trataré de sentir consuelo en el hecho de que disfrutamos de las experiencias más increíbles en los últimos días, y de que ambos estábamos tan felices en nuestros últimos momentos juntos», dijo.

Además, añadio que sólo un par de días antes le dijo «He visto a algunos pacientes de cáncer en este viaje, y me doy cuenta de que esto es algo que hay que experimentar antes de morir . Y aquí estamos en la flor de nuestras vidas haciendo esto. Somos tan afortunados…. Sí, lo somos, mi amor perfecto, mi ángel, mi alma. Sí, lo somos, y voy a llevar la bendición del amor que compartimos conmigo para siempre. Te voy a encontrar y casarme contigo en la próxima vida, y la próxima, y la próxima, y la próxima… Te quiero mucho, y siempre lo haré».

 

 

 

Fuente: La Razón